jueves, 7 de enero de 2016

Viaje al interior: SABIDURÍA


Os quiero compartir esta visualización guiada que he traducido de un librito que me ha caído en manos hace años sobre los 12 noches mágicos "Rauhnächte", que se celebran desde muchos siglos en gran parte de los Alpes del 24 de diciembre hasta el 06 de enero. 12 noches de introspección y renovación para despedir lo viejo que no nos sirve y ganar nuevas perspectivas.
Cada noche representa un mes del nuevo año, cada mes tiene un "leitmotiv" para un viaje a nuestro interior: El silencio, la paz, la partida, la curiosidad, la estrategia, la actividad, la compañía, la abundancia, la intuición, la cosecha, la gratitud y la sabiduría.


Si la mente golpea con preocupaciones y miedos es bueno tener estos recursos de visualización y meditación para dejar de juzgar, ver con más claridad y sentirnos más serenos y livianos:


Siéntate o acuéstate cómodamente y cierra tus ojos. Estírate un poco todavía para que te puedes relajar y acomodarte mejor en tu puesto.
Inspira y expira, sigue tu respiración: inhala y exhala…


Tu espalda está apoyada. Sientes tranquilidad, protección y te imaginas como se calienta tu espalda, así como alguien te ayudara a sostenerte con mucho cariño.
Piensa en una tierna abuelita, una tártara - tártara – bisabuela, fuera de tiempos y recuerdos, una vieja risueña, que es la tranquilidad y el amor en persona. Te sostiene y te calienta. Un sentimiento de agradable bienestar te invade. Es tan reconfortante estar apoyado con tanto cariño y lleno de fuerza.
Ella, inmemorablemente vieja, te hace saber que siempre puedes contar con su sabiduría, Siempre estará aquí para sostenerte y cuidarte.


A tu lado derecho aparece de igualmente terna como vehemente la Madre Naturaleza. Su cara arrugadita emana una calma, casi sobrenatural y al mismo tiempo tanta experiencia vital, tanta seguridad en todas las interrogantes de la vida al igual que sinceridad y sensibilidad.
Así percibes como te invade su estabilidad, su espíritu mundano, su seguridad, su capacidad. Una inmensa, profunda vitalidad, una plena conformidad con la vida, el contundente “SI” de su gran y gerneroso corazón. 
Estas disfrutando de estar tan cerca de la Madre Tierra, sientes vuestra profunda e insoluble conexión, porque ella es la vida misma.
Y así te dejas envolver con su abrigo y te dejas abrazar con su sabiduría vital.


De repente aparece de la nada un niño delante de ti, riendo, brillando de alegría. Baila y se mueve lleno de gozo y placer. Talvez le conoces ya o talvez lo encuentras hoy la primera vez.  Es el niño mágico que pertenece a tu alma. Es pequeño, inocente y rebosante de alegría. También fuerte por su confianza pura en la vida y por su franqueza.
Sorprendido lo observas como baila y salta delante de ti con su mágica sencillez infantil. Representa tanta confiada pureza! Y justo esto le abre el acceso a la sabiduría de la vida. Mirándole te das cuenta que es precisamente la confianza en la vida que posibilita la sabiduría.
Su baile alegro y sincero le ayuda a absorber todos los conocimientos de los mundos. Así está siempre joven y siempre sabio.
También en ti notas ahora esta alegría infantil, este espíritu aventurero y este divertido juego de posibilidades vitales. Observando este niño mágico y mirandole a los ojos te contagia la fascinación. Sientes que tu corazón se ríe y se engrandece. 


Mientras disfrutas de este mágico espectáculo notas otra presencia, no muy lejos de ti. Le percibes bien, a tu izquierda, es un hombre viejo, barbudo y te mira con sus ojos bondadosos. Su risa hace bailar ciento de arrugas en su cara.
Es el viejo sabio, el eremita de la montaña, el monje que ha consagrado su vida desde tiempos inmemorables a la contemplación, a la profunda comprensión del corazón y del alma. El SER en DIOS. 
También él es una encarnación de la sabiduría, la sabiduría de una vida llena de una búsqueda conmovedora. En sus ojos reconoces las mismas ansias que hay en ti por conocimiento y comprensión, por el saber de muchos enigmas que esconde la vida. Sietes el fuego en ti de adentrarte más y más en las misterios del ser. Profunda paz te espera al final de este camino, una quietud interna que solamente nace con la certeza de nuestra realidad divina.


Y así estas envuelto en estos 4 aspectos de la sabiduría, que te nutren y te sostienen, te inspiran y reconfortan. Te sientes protegido y seguro. Sientes una inmensa paz contigo mismo y la certeza que todo está bien como está.

Te das cuenta que tu abdomen se abre y la sabiduría de estos seres se derramen en ti como una luz dorada. Todo fluye hacia ti, hacia tu centro. Lo abrazas y lo envuelves con tus manos como un tesoro. Y esto es lo que es: enriquecido te sientes con tanta sabiduría de la vida, que llena tu ser de comprensión y luz.
Y así tienes esta sabiduría en ti cuando vuelves contigo y abres los ojos. Sabes que siempre puedes acceder a los cuatro seres sabios cuando los necesitas. Una vez más pones las manos en tu abdomen con el saber que toda la sabiduría del universo está en ti.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Como cuidar nuestra alimentación en las fiestas

En el centro de todas las fiestas que celebramos es la comida. Disfrutar de manjares especiales, muchas veces muy copiosas, suele ser entendido como el placer máximo en las Fiestas de Navidad, Nuevo año y Reyes. 

El hecho de reunirnos en familia y con amigos para compartir la mesa hace que tanto ofrecer como recibir comido es un acto de amor que deberíamos vivir muy conscientemente. Renunciar a permitirnos disfrutar plenamente sería nada deseable.

Pero esto no quiere decir que todo valga! Pensar que ningún exceso importa y ya podemos remontar después de las fiestas, no es muy recomendable porque nuestro cuerpo, nuestras células tienen memoria!



Los excesos suelen restarnos placer al momento también, ya que nos volvernos somnolientos, pesados física- y anímicamente y hasta irritables.
Pero lo que no solemos percibir al momento es la inflamación que se crea a nivel celular. Y esto no se revierte tan fácilmente haciendo dieta en enero.

Aquí os quiere compartir un par de consejos para mantener la balanza en equilibrio, sin tener que renunciar al placer, pero ayudando a nuestro organismo de poder gestionar nuestros excesos:

Lo más importante es no pasarnos con los carbohidratos! Los picos glucémicos y por tanto de insulina son lo más nefasto para nuestra salud:

·         Evitar toda clase de zumos! Nunca tomar zumos en las comidas, ni light, ni 0! (niños tampoco). Acompañar las comidas con uno a dos vasos de vino no nos va restar salud y para quienes no lo toman un poco de agua. 
·         Por lo demás consumir el agua fuera de las comidas, ya que rebajaremos la acidez del estómago y este sentirá la necesitad de segregar más y más ácido clorhídrico para poder digerir la proteína.

·         Evitar cervezas y bebidas alcohólicas como aperitivo. Si los cambiamos por una  infusión calentita de jengibre y anís, nuestro sistema digestivo lo va agradecer enormemente.
·         Picar un par de aceitunas son un excelente aperitivo (sin pan!). Los aceitunas son activadores hepaticobiliares y ponen los jugos digestivos en marcha.

·         Evitar la fruta en las comidas! Las frutas se deberían siempre disfrutar solas, no se llevan bien con otros alimentos y suman demasiada carga glucémica. La única excepción es la piña que por sus enzimas nos va ayudar a digerir las proteínas.

·         Acompañar nuestros platos siempre con verdura! La verdura nos proporciona fibra que tanto necesita nuestro intestino y absorbe las grasas. Nos aporta minerales para contrarrestar la acidificación y otros nutrientes como enzimas (verduras crudas), vitaminas, clorofila (hojas verdes) etc.

·         Consumir germinados son una excelente elección de aportar nutrientes necesarios para un buen funcionamiento de nuestro metabolismo. Son un bonito adorno para cualquier plato y alimentos vivos llenos de energía vital.



·         Evitar los postres! No tenemos que renunciar a los turrones o postres navideños, solamente no consumirlos justo después de las comidas. Aparte de producir un gran pico glucémico y por tanto mucha inflamación interna, el estómago en presencia de demasiado azúcar va detener la disgregación de las proteínas y las proteínas medio digeridas llegan al intestino donde se creará putrefacción.
Nuestro organismo no podrá servirse de los aminoácidos y la putrefacción en nuestros intestinos tiene consecuencias fatales para toda nuestra salud.

·         Lo ideal sería dar un paseo después de las comidas y luego (pasadas 2 horas) gozar de estos dulces irresistibles. A partir de los más o menos 45 años es altamente recomendable compartir postre con alguien o comerse la mitad! Con los años nuestras células se vuelven más resistentes a la insulina y esto es la razón porque empezamos de acumular grasa abdominal con los consecuentes problemas cardiovasculares y metabólicos.

·         Compensar los excesos de según qué comidas concretas con otras más ligeras y saludables: hacer un desayuno (p. ej.) de 2 piezas de fruta solas o prepararse un smoothie (batido) verde.  Tomar un poco de sopa de caldo con cúrcuma y pimienta o una crema de verdura como merienda o cena. Ideal sería agregar semillas de lino recien molidas para ayudar al transito intestinal.


·         Aportar ácidos grasos Omega3! Son tan esenciales para nuestro metabolismo celular como para contrarrestar la inflamación silenciosa. Nos ayudarán mantener el colesterol bueno en sus niveles y metabolizar mejor las grasas. Consumir 1 a 2 cucharas de aceite de lino al día, algunas nueces y complementar la dieta con un buen suplemento rico en EPA (BioEFA 4Life-Research) nos va dar un gran beneficio para nuestra salud.

FELICES FIESTAS Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO!



domingo, 13 de diciembre de 2015

Enfermedad y consciencia ¿Para que enfermamos?

Siempre cuando la vida pesa demasiado, escucho a Emilio Carrillo. La claridad y sencillez de expresión es su gran don. Os aconsejo eschucharlo hasta el final, especialmente si la enfermedad os toca de cerca.



La enfermedad no es carente de sentido, no es sufrimiento innecesario, sin más, que toca a unos y a otros no. TODO tiene un PORQUE y un PARA QUE y el sentido de la vida es experimentar este plano, teniendo en cuenta que somos más.
Hemos encarnado en este mundo con programas que hemos elegido mucho antes y nuestra mente tiene sus ventajas, pero nos hace sufrir si juzgamos la vida a través de ella.
Los conflictos que ahí se crean en nuestro yo fisico, mental y emocional, buscan sanarse a través de la enfermedad y se manifiestan en estas células de que nos componemos físicamente.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

La dieta cetogénica. Porque es más natural que pensamos!




¿Que entendemos por natural o normal? Aquello que es beneficioso para nuestro organismo o aquello a que estamos acostumbrados?
Acostumbrados, sin duda, estamos a una dieta rica en azucares y carbohidratos. Lo que no escuchamos casi nunca, es, que la glucosa es un combustible “de emergencia”.
Sabemos que los dos principales combustibles metabólicos de nuestras células son la glucosa y los ácidos grasos.


Para entender estos 2 sistemas de producción de energía los ponemos en comparación:

1. La Glucosa: el metabolismo ‘de emergencia’ convertido en habitual
Cuando ingerimos hidratos de carbono, las enzimas digestivas transforman los diferentes azúcares en glucosa.
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Cuando el nivel de glucosa en sangre se eleva, el páncreas segrega cantidades proporcionales de insulina con el fin de distribuirla: una parte se emplea para proporcionar energía inmediata a las células, otra se transforma en glucógeno para rellenar los pequeños depósitos de músculos e hígado y el sobrante se almacena en el tejido adiposo, bien directamente o bien previo paso por el hígado, que producirá triglicéridos (de ahí que el nivel de triglicéridos dependa sobre todo de los hidratos de carbono ingeridos, no de las grasas).
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Cuando hay glucosa suficiente, es el combustible preferido por el organismo. Éste interpreta que se encuentra ante una situación de abundancia excepcional y pone en marcha una serie de procesos destinados a almacenar la energía que “cree” que necesitará más adelante, cuando vengan épocas duras. Los niveles de insulina se elevan, se almacena grasa a partir de la glucosa sobrante y, a la vez, la insulina también impide que dicha grasa se use como energía.(¡!!!)

Nuestros genes han sido labrados en épocas donde estos picos de glucosa eran excepcionales, y sólo ocurrían, como mucho, unas pocas semanas al año. Por ello, el cuerpo “dice”: atención, esta abundancia no volverá a suceder en bastante tiempo, dejemos de usar reservas de grasa que nos serán muy valiosas el resto del año, consumamos esta energía rápida que nos permitirá sobrevivir un día más y aumentemos el panel adiposo para cuando vengan épocas duras.

Los depósitos de grasa de un hombre medio podrían mantenerle con vida durante muchas semanas. Por contra, el total de depósitos de hidratos de carbono del cuerpo se agotaría en poco más de un día o dos.
La insulina es anabólica y promueve la creación de hormonas eicosanoides inflamatorias, pero es un precio bajo a pagar a corto plazo, puesto que en otras épocas su presencia era puntual.

El problema es que la alimentación moderna, tan alejada de una dieta cetogénica, está llena, a diario, de situaciones antes poco frecuentes: una pirámide alimenticia con casi un 70% de carbohidratos llenos de energía, que nos cubren de glucosa todos los días del año y hacen que lo que en otras épocas era excepcional ahora sea habitual.
Y a esa excepcionalidad convertida en habitual aún no se han ‘acostumbrado’ nuestros genes y nuestra fisiología, tallada durante millones de años en la escasez y el alimento poco denso en energía.

Nuestra época, especialista en crear bombas de alimento, densas en calorías y glucosa, nos hace permanecer todo el año en un estado de glucosa e insulina altas, con la inflamación que ello conlleva. Un estado antinatural, si por antinatural entendemos aquello que perjudica a nuestro organismo, por no ser a lo que está acostumbrado.
Podríamos trazar una ruta explicativa de todas las enfermedades crónicas partiendo de los altos niveles crónicos de glucosa e insulina y su relación con la inflamación.

2. Las Grasas: el metabolismo favorable a nuestra fisiología convertido en excepcional

Cuando el nivel de glucosa en sangre desciende, como durante el ayuno o durante una dieta cetogénica, nuestro cuerpo cambia a otro estado metabólico: la insulina también disminuye y se eleva la hormona que la complementa y es su reverso, el glucagón, producida igualmente en el páncreas. También se segregan en mayor cantidad catecolaminas (epinefrina y norepinefrina), cuyo mecanismo de acción es similar al del Glucagón con respecto al metabolismo.
Estas hormonas hacen que se liberen las reservas de glucógeno y, cuando éstas se agotan en parte, ponen en marcha el mecanismo de liberación de grasas.

La insulina representa al estado metabólico de la glucosa. El glucagón representa el de las grasas y ambas hormonas son los extremos de un eje: cuando la insulina es alta, el glucagón es bajo y predomina el metabolismo de la glucosa. Cuando la insulina baja, sube el glucagón y predomina el metabolismo de las grasas.

Siguiendo con el lenguaje simbólico, durante milenios el glucagón fue nuestro mejor representante, presente durante casi todo el año debido a una alimentación muy similar a la dieta cetogénica, haciendo que el organismo viviera durante los períodos de escasez, los más frecuentes, de las reservas de grasa acumuladas en períodos de abundancia, los más escasos, durante los cuales la insulina aumentaba.

En nuestros días, el glucagón ha sido “arrinconado” por la insulina, valiosísima en períodos cortos, nefasta cuando sus niveles están crónicamente elevados.

La relación se ha invertido: la hormona del corto plazo lo es ahora del largo plazo, y viceversa. Cada hormona “representa un estado” para el cual “no está preparada”.
Dicho de manera sencilla, el cuerpo tiene dos sistemas preferentes de uso de energía, que funcionan casi en forma de interruptor. Aunque siempre existe una convivencia de ambos tipos de combustibles, el organismo salta a uno u otro dependiendo de las condiciones externas de acceso a nutrientes.

El ejemplo más extremo de metabolismo “basado en la glucosa” lo constituye la dieta de la civilización occidental. El más extremo de metabolismo “basado en la grasa” lo constituye la dieta cetogénica.

Cuando la cantidad de glucosa sobrepasa determinado nivel, la cetosis no es posible debido a que la insulina corta la posibilidad de acceder a las grasas como combustible. En ese estado, casi todo el cuerpo utiliza la glucosa como principal fuente de energía, a excepción del corazón, que usa con preferencia ácidos grasos.
Durante el tiempo de adaptación a la dieta cetogénica, el hígado produce también cuerpos cetónicos a partir de los ácidos grasos. Al final del período de adaptación a la dieta cetogénica, casi todo el cuerpo funciona con ácidos grasos, mientras que el cerebro cubre entre un 60 y un 75% de sus demandas de energía con cuerpos cetónicos, y el restante 25 a 40% continúa necesitando de la glucosa.


¿En qué consiste la dieta cetogénica?

La dieta cetogénica consiste en limitar el consumo de carbohidratos hasta niveles muy bajos y aumentar el de las grasas, manteniendo niveles adecuados de proteínas.

Los alimentos de alto índice glucémico y alto contenido en carbohidratos (pan, pastas, arroz, patatas, azúcar, todo tipo de galletas y productos refinados, incluso legumbres) se sustituyen por verduras, setas y alguna fruta.
Se persigue con ello que el cuerpo deje de emplear la glucosa como principal fuente de energía y metabolice la grasa. La glucosa procede de los hidratos de carbono consumidos y de una parte de las proteínas consumidas en exceso. Los cuerpos cetónicos proceden de las grasas.
La dieta cetogénica imita los efectos bioquímicos del ayuno pero sin necesidad de pasar hambre.

A fin de cuentas, la dieta cetogénica se basa en conceptos que contradicen de raíz la actual pirámide “ideal” de los alimentos y contradice el paradigma nutricional oficial, pero parece ser útil contra diferentes enfermedades crónicas.
Todas las enfermedades crónicas están de alguna manera relacionadas. Lo que actúa contra una lo hace contra todas. Tanto como decir que existe una manera ideal de tratar la mayoría de enfermedades crónicas al situarnos en una especie de “zona bioquímica de salud”, donde los procesos principales que rigen la enfermedad (consumo de energía, hormonas, inflamación, sistema inmune) están equilibrados.


Fuente:

http://cancerintegral.com/dieta-cetogenica-contra-el-cancer-prejuicios